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Los estudiantes con autismo a menudo presentan desafíos únicos en las escuelas, y a los maestros, a menudo les resulta difícil satisfacer sus necesidades de un modo efectivo. A nivel internacional, alrededor de 1 de cada 68 niños reciben un diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA). El TEA es una discapacidad del desarrollo que puede causar importantes problemas de comunicación social y comportamental.


 
La doctora Beth Saggers tiene una amplia experiencia en el área de la educación especial. Tras comenzar impartiendo clases en educación primaria, actualmente trabaja como profesora en la Universidad de Technología de Queensland (Australia). Ha elaborado un artículo en el diario The Conversation sobre cómo apoyar a los alumnos con autismo en el aula.
 
Un estudio reciente ha encontrado que entre los 934 padres que fueron encuestados con hijos dentro del espectro austista, aproximadamente el 77% tenía a sus niños en escuelas regulares. También se encontró que, en general, los profesores tenían poca confianza en su capacidad para apoyar a los estudiantes con autismo, mientras que los padres mostraron aún menos confianza en la capacidad del profesorado para enseñar a sus hijos con autismo. Los maestros, por tanto, necesitan una mayor comprensión sobre el autismo y sobre cómo puede afectar el aprendizaje. También necesitan ayuda para utilizar las estrategias más apropiadas.
 

Impacto del autismo en la vida de un estudiante 

 
Cada persona en el espectro del autismo es única y sus necesidades se reflejarán de manera diferente. Los desafíos experimentados al interactuar socialmente y comunicarse con otros son comunes entre los estudiantes del espectro, y tendrán un impacto en cada aspecto de sus vidas. Estos desafíos pueden llevar a niveles de estrés, ansiedad y depresión mucho más altos que los de otros estudiantes. Hasta un 72% de los estudiantes en el espectro del autismo tienen necesidades adicionales de salud mental.
 
Las aulas son entornos sociales que dependen en gran medida de la capacidad de interactuar, socializar y comunicarse con otras personas con eficacia. Esto puede intensificar el estrés, la ansiedad y la depresión que los estudiantes en el espectro pueden experimentar. Esto implica un desafío único para las escuelas y los profesores, con los estudiantes en el espectro con hasta cuatro veces más probabilidades que sus pares de exigir servicios adicionales de aprendizaje y apoyo social.
 
Las investigaciones señalan la importancia de entender el vínculo entre el aprendizaje académico y la competencia social y emocional. La falta de competencia social y emocional puede conducir no sólo a disminuir la conexión del estudiante con la escuela, sino también del rendimiento académico. Esto refuerza la noción de que el aprendizaje socio-emocional tiene un papel crítico en el aprendizaje, así como en la asistencia a la escuela, el comportamiento en el aula o en el compromiso académico de todos los estudiantes. El excesivo foco de atención en los aspectos académicos y curriculares que se exige a las escuelas a menudo eclipsa y deja de lado un enfoque orientado a atender el aprendizaje socio-emocional y la salud mental .
 

Desinformación alrededor de la inclusión

 
La inclusión consiste en ser proactivos en la identificación de las barreras que los estudiantes encuentran al intentar acceder a oportunidades de educación de calidad para lograr eliminarlas. Se trata de satisfacer las necesidades de todos los niños para asegurar que reciban una educación de calidad y tengan la oportunidad de alcanzar su potencial.
 
A menudo se supone que la “inclusión” significa que los estudiantes necesitan estar en las aulas ordinarias en todo momento. Cuando la inclusión se interpreta de esta manera, los estudiantes pueden no tener acceso a los ajustes que abordan adecuadamente y satisfacen sus necesidades. La implementación de estos ajustes debe ser adaptarse a las necesidades individuales de los estudiantes. Las escuelas también deben tener cuidado de no correr el riesgo de sobregeneralizar, ya que los estudiantes con autismo pueden ser tan diferentes entre sí como cualquier otro estudiante.
 
Los estudiantes en el espectro a menudo necesitan estar un tiempo alejados de otros estudiantes y de las demandas de la clase. La frecuencia con la que esto debe suceder se basará en las necesidades individuales de los estudiantes involucrados, y donde van en estas situaciones depende del entorno escolar. Hacer esto les ayudaría a no sólo manejar los desafíos sociales y sensoriales del ambiente escolar, sino también el estrés y la ansiedad que pueden experimentar.
 

Ideas para profesores

 
Durante la encuesta, los estudiantes con autismo hicieron algunas sugerencias sobre cómo los maestros podrían apoyar mejor sus necesidades:
 
  • Sugirieron que sería útil que los profesores pudieran ayudarles a lidiar con el cambio y la transición simplemente recordándoles cuando un cambio se avecina.
  • También pidieron usar una tablet o una computadora portátil para ayudar con el trabajo de la escuela, en vez de escribir a mano. Esto puede ayudar a los estudiantes en el espectro a superar muchas de las dificultades de habilidades motoras que dificultan la escritura a mano.
  • También puede ayudar el hecho de darles una copia con las instrucciones o la información que el profesor escribe en la pizarra.
  • Los estudiantes con autismo pueden encontrar tareas que requieren mucha planificación y organización, tales como realizar actividades, participar en evaluaciones o completar deberes de casa, extremadamente difíciles. Esto puede tener un impacto negativo en su capacidad cognitiva, social y académica.
  • Las escuelas podrían permitir que los estudiantes mayores tomen fotos de estas instrucciones usando su teléfono móvil o tableta.
  • Teniendo un espacio tranquilo para completar sus evaluaciones y obtener ayuda con la organización de sí mismos y los aspectos sociales de la escuela también se plantean como un estrategia a tener en cuenta.

 

Cómo apoyar mejor a los estudiantes

 
Hay una serie de barreras para proporcionar un mejor y adecuado apoyo para satisfacer las necesidades educativas de los estudiantes con autismo. Entre éstas se incluye: la financiación, la falta de conocimientos y capacitación, la falta de personal de apoyo especializado y tiempo, la falta de recursos apropiados y el tamaño de las clases. La financiación puede tener un impacto en la cantidad de recursos, apoyo y personal especializado disponible para los maestros para ayudar a individualizar su enfoque. La financiación y los recursos varían de un estado a otro y de escuela en escuela. La formación y experiencia del profesor en autismo variará.
 
En un estudio publicado por la organización Cooperative Research Centre, llamado  Australian Autism Educational Needs Analysis, la mayoría de los profesores (89%) y los especialistas (97,5%) que participaron habían recibido formación profesional específica relacionada con estudiantes del espectro del autismo.
 
Los maestros y especialistas que trabajan en este campo deberían sentirse adecuadamente apoyados para satisfacer las necesidades de estos estudiantes, y este apoyo debería ser permanente. El uso de enfoques educativos flexibles y adaptados individualmente es crucial. Esto requiere que los maestros tengan una serie de ajustes y opciones de recursos que se pueden implementar tanto dentro como fuera del ambiente de clase.
 
También deben estar disponibles las aportaciones de un equipo multidisciplinario que incluye especialistas en educación y aliados entre los profesionales del área la salud. No es suficiente dar a los profesores formación sobre autismo. Necesitan ayuda adicional de personal especializado apropiado para realizar los ajustes necesarios que encajen en el contexto de su aula y escuela.