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Hace algo más de diez años, Karl Fisch escribió una publicación en su blog que se ha mantenido como un tema de debate actual desde entonces. En esta entrada, se planteaba si un profesor se podía permitir quedarse al margen de la alfabetización digital. A pesar de que se ha aprendido mucho en la última década sobre la importancia del uso de la tecnología en el aula, los argumentos de Karl en aquel momento son aún más relevantes en la actualidad.

Hace poco, un gráfico sobre las cualidades que debía mostrar un  profesor moderno (elaborado por Reid Wilson y traducido por el blog eduvictorhs, ver imagen), tenía una gran repercusión tanto en Twitter como en otras redes sociales. Este gráfico representaba el “perfil de un maestro moderno” e identifica dieciséis conductas ideales y deseables de los maestros de hoy en día.

Perfil del profesor moderno

Cualquier educador con una perspectiva basada en la innovación y en una comprensión profunda sobre aprendizaje, compartiría la mayoría de los mensajes que aparecían en este gráfico, exceptuando probablemente su declaración introductoria:

Los docentes del siglo XXI no son expertos en tecnología, son expertos en una serie de hábitos mentales.

Aunque probablemente Wilson no quiso generar una polémica al declarar que los maestros del siglo XXI no necesitaban adquirir conocimientos tecnológicos, inferir que los maestros de hoy en día podrían preparar adecuadamente a sus alumnos para la sociedad adulta, la ciudadanía digital y el ámbito laboral, sin aprender utilizando las herramientas tecnológicas, estaría descuidando un objetivo clave, y alentando una mala praxis, algo que por desgracia es común hoy en día.

Tipos de usuarios tecnológicos

Alexandra Samuel, una investigadora, escritora y experta en educación tecnológica, ha descrito en su charla TED una clasificación de tres perfiles principales de usuarios en relación con las  tecnología entre los jóvenes de hoy en día. Esta autora señaló las diferencias entre herederos, huérfanos y exiliados digitales, proporcionando una perspectiva sobre cómo los jóvenes crecen con la tecnología y qué impacto tiene sobre sus vidas:

Heredero digital

Tienen un acceso significativo a la tecnología, en combinación con una interacción adulta adecuada para aprender a usarla de manera responsable. Estos adolescentes desarrollan unas habilidades tecnológicas notables.

Huérfano digital

Tienen un acceso significativo a la tecnología, pero carecen de orientación en el camino. ¿Quién no ha visto alguna vez a niños o adolescentes con vía libre y sin supervisión del consumo tecnológico que están realizando?. El sexting y el acoso online podrían ser solo el comienzo en su trayectoria.

Exiliado digital

A este subgrupo se les ha denegado el acceso a la tecnología y a las redes digitales de aprendizaje por diversas razones. A veces el miedo se encuentra en la base de estas restricciones, otras veces una prudencia desmedida por parte de los adultos.

Independientemente del tipo de inercia que hace que un grupo de niños siga durante la infancia una trayectoria como huérfano o como exiliado digital, el hecho es que debido a una falta de exposición adecuada a la tecnología como herramienta de aprendizaje, llegarán a la edad adulta menos preparados y con más limitaciones que sus iguales categorizados como herederos digitales.

Ahora, consideremos lo que sucede cuando por ejemplo, un maestro de primaria decide no utilizar la tecnología con sus alumnos; porque tiene miedo, o piensa que “los niños ya pasan suficiente tiempo conectados en casa”, o la cultura del centro no favorece ni fomenta el uso de la tecnología  (ej: el director ni siquiera chequea su correo electrónico ¿por que debería este maestro hacerlo?). Para ese porcentaje de exiliados y huérfanos digitales que existen en el aula, esto significaría un año completo de aprendizaje digital perdido.

Logrando la alfabetización digital 

El modelado sobre los estudiantes en cualidades como la perseverancia o el valor de cuestionarse todo, ¿podría ayudar a corregir malos hábitos tecnológicos ya adquiridos?. Para proporcionar de una manera equitativa a los herederos, exiliados y huérfanos digitales de hoy en día, la base y el aprendizaje que necesitan, se requeriría la adquisición de un conjunto de habilidades que no solo incluye la pericia en los hábitos mentales, sino también los conocimientos y habilidades concretas que permitan un aprendizaje tecnológico.

Hoy más que nunca, ese porcentaje de huérfanos y exiliados digitales que se sientan en el aula necesitan adultos comprensivos que puedan modelar para ellos las nuevas asociaciones de aprendizaje y las oportunidades de aprendizaje profundo que existen a través de un uso hábil y equilibrado de la tecnología digital para lograr la alfabetización digital.

Referencias

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