Un conflicto es el resultado de una serie de sucesos que lo preceden: comportamientos pasados, experiencias, conversaciones y percepciones, que tomados en su conjunto definen el conflicto. Comprender el conflicto de esta forma nos permitirá analizarlo y buscar soluciones más acertadas.

• La reacción de una parte determina la reacción de la otra. Como resultado, el nivel de tensión o intensidad de un conflicto no es estático y la tensión entre las partes puede aumentar o disminuir durante su transcurso. Por ello, si ante un conflicto intentamos reducir la tensión es probable que ésta reacción mía tenga un efecto similar en la otra parte implicada.

Un conflicto se enreda al pretender los sujetos dar satisfacción a sus necesidades psicológicas y personales.Para resolver un conflicto es necesario tener en cuenta la satisfacción de nuestras necesidades y las de los demás implicados e intentar encontrar puntos de encuentro.

Suele ocurrir que su desencadenante o el motivo que lo origina, ni tan siquiera es la verdadera causa del conflicto. Es importante detectar cual es el verdadero desencadenante o desencadenantes para poder resolver el conflicto desde donde se origina y así, evitar que resurjan conflictos por el mismo motivo.

• Un factor que da origen a muchos conflictos es la discrepancia entre la realidad y lo que las partes perciben como real. La causa de tal discrepancia es debida a que el modo en que percibimos y damos sentido al mundo es un proceso complejo y subjetivo. Así, todo lo que el individuo percibe es filtrado a través de sus creencias, experiencias pasadas, valores, ideas y prejuicios. Si consideramos esto, tendremos en cuenta que aunque nuestra realidad y la de la otra parte no coincida, no tiene por qué estar mintiendo.

Habilidades de comunicación en el ámbito familiar

Aunque las habilidades de comunicación son una buena herramienta para evitar ciertos conflictos, estos no van a dejar de darse. Es absolutamente normal que se den momentos de desacuerdo y por otra parte, los conflictos son necesarios, sobre todo cuando su resolución nos aporta nuevas herramientas para aprender a resolver futuros conflictos.

No obstante, para la resolución de conflictos no existen recetas mágicas pero sí hay algunos factores que pueden favorecer que encuentres una solución al problema en cuestión y éstas pautas no son otras que las que favorecen la comunicación.

Si somos capaces de favorecer la comunicación entre las partes implicadas en el conflicto, será más sencillo que encontremos una solución que satisfazca puntos comunes.

Como ya hemos hablado y practicado en la unidad didáctica anterior los elementos que facilitan la comunicación, vamos a resumir en el siguiente esquema lo que hemos visto hasta ahora.

Según Díaz-Aguado (2006), la educación debe proporcionar oportunidades suficientes para aprender a resolver conflictos de forma constructiva y sin utilizar la violencia:

1. Favoreciendo la empatía y la capacidad para ponerse en el lugar de otras personas y adoptar distintas perspectivas.

2. Enseñando a pensar en el proceso de toma de decisiones anticipando sus consecuencias.

3. Ayudando a detectar y a corregir las frecuentes distorsiones que se producen en situaciones muy estresantes.El adulto puede transmitir todas estas enseñanzas desde la teoría pero sobre todo, desde la práctica cotidiana, proporcionando un modelo coherente con lo que pretende que sus hijos e hijas aprendan. .

García, L., Bolaños, I., Garrigós, S., Gómez, F., Hierro, M., Tejedor, M. (2010). Cómo resolver los conflictos familiares. Madrid: Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.