Javier Martín es profesor del Departamento de Investigación y Psicología en Educación de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. Coautor de varios estudios estatales sobre convivencia escolar (2010) y sobre violencia de género durante la adolescencia (2011 y 2014) y en alumnado universitario (2013). A partir de su tesis doctoral desarrolló el programa Sociescuela.
 

 

1.- ¿Modificar y flexibilizar los grupos naturales de los centros educativos?

Una cuestión fundamental en la convivencia escolar es saber si los grupos y liderazgos que se forman a partir de la preferencia social de los estudiantes, deberían modificarse o mantenerse. Modificar las dinámicas grupales con la introducción de estrategias y medidas organizativas a nivel de aula y de centro, permite flexibilizar la relaciones sociales y los vínculos que se establecen. A su vez, esto genera un ambiente que facilita la resolución posibles conflictos, mejora la cohesión y crea un clima social más igualitario:

  • Cuando se trabaja en grupos, mezclando a los alumnos que habitualmente no se relacionarían para trabajar e interactuar entre ellos (mediante grupos heterogéneos), estamos contribuyendo a modificar y flexibilizar las relaciones sociales.
  • Este tipo de cambios en los grupos también pueden servir también para gestionar las dinámicas sociales de los estudiantes más disruptivos. Se pueden modificar sus redes de amistad (que habitualmente se reducen a un apoyo social más cercano de 2 o 3 compañeros y/o compañeras en el aula), así como favorecer su estatus social y protagonismo en el grupo a través del refuerzo positivo.
  • En el caso del bullying, cuando una víctima es rechazada en un grupo de clase, es difícil que su situación se modifique si no cambia la estructura social de la clase. Esto quiere decir que por ejemplo un programa de ayuda entre iguales está modificando dicha estructura al proveer de una pantalla social al alumno victimizado, algo que no se produciría habitualmente en el grupo de un modo natural.

2. Grupos de preferencia social o naturales

Los grupos basados en la preferencia social o “naturales” son aquellos formados por los estudiantes en función de la afinidad social que presentan. Cuando varios estudiantes se juntan habitualmente o establecen un vínculo de amistad y socializan a partir de compartir intereses comunes, formar parte de una misma cultura, tener popularidad, etc.

La variable género también es relevante a la hora de explicar los grupos naturales que se forman en las aula de primaria principalmente. Los chicos y las chicas durante muestran una gran tendencia a formar grupos con compañeros y compañeras del mismo género. En el siguiente sociograma se puede apreciar una gran segregación en el aula en función del género, algo habitual en el aula hasta el comienzo de la pubertad.

 

 2. Cohesión grupal

La cohesión del grupo, se refiere al nivel en que los miembros de un grupo se encuentran vinculados (amistad, juntarse en una pandilla o grupo con, etc.). Así, un grupo cohesionado presenta un mayor número de estudiantes que dicen que son amigos entre ellos. Utilizando la sociometría, el cálculo numérico de la cohesión se realiza dividiendo el número de nominaciones positivas emitida por los alumnos de una clase (amistad, juntarse con, etc.) dividido por el número total de posibles nominaciones positivas del grupo. Otra forma de medir la cohesión de un grupo es considerando el número medio de nominaciones positivas recibidas por un alumno en un grupo de clase. El nivel de cohesión de un grupo de clase también puede observarse visualmente tal como se presenta en la siguiente figura en donde se representan tres niveles de cohesión: un grupo con alta cohesión, otro con cohesión media y finalmente uno con cohesión baja y compararlos visualmente con los grupos que hemos seleccionado.

3. Jerarquía

La investigaciones sobre la influencia de la jerarquía de los grupos ha sugerido que una estructura grupal democrática favorece la cooperación y promueve relaciones positivas con los compañeros, en contraste con los grupos con una estructura jerárquica y autoritaria (Lewin, Lippitt y White, 1939; Sherif, 1956). En el aula, a menudo se forman grupos en donde hay estudiantes que poseen mayor aceptación social por parte de los demás. La aceptación social, a menudo se acompaña de un mayor estatus en el grupo y podría decirse que estos estudiantes son líderes y tienen más popularidad.

La aceptación en el grupo de iguales se convierte en un objetivo importante para el desarrollo social de los individuos. En un contexto de aula, los estudiantes más agresivos o dominantes dividen sus recursos en dos objetivos principales: obtener aceptación social en el grupo y dominar a estudiantes específicos. En base a esta idea, los alumnos más dominantes seleccionan a las víctimas con un estatus social bajo en el grupo con el fin de minimizar los riesgos de pérdida de afecto en el grupo de iguales. Por ejemplo, si un alumno se mofase de alguien con apoyo social en el grupo, generaría malestar en los compañeros más cercanos a la víctima, lo cual haría que el alumno agresivo perdiese estatus en el grupo. Por ello es más rentable elegir compañeros y compañeras sin apoyo social en el grupo.

 

Un aula con elevada cohesión y jerarquía, tal como la que aparece en la siguiente figura, facilita la selección de posibles víctimas. Bajo estas circunstancias, los estudiantes más agresivos tienen un camino más claro hacia los estudiantes más vulnerables, aquellos que se encuentran aislados. Con este sistema, además, evitan una pérdida del estatus social en el grupo.

Entonces ¿como evitar esto y a la vez dinamizar el grupo de clase?. Frente a la existencia de grupos de clase con estructuras sociales rígidas basadas en grupos naturales, recomendamos la utilización de estrategias y medidas organizativas que modifiquen dichos grupos a través de cambios en sus dinámicas sociales. Esto permite que puedan oxigenarse y flexibilizarse  a lo largo del curso académico. 

Entrada originalmente publicada en www.sociescuelaformacion.es