Sheri Madigan. Profesora Asociada, Cátedra de Investigación de Canadá en Factores del Desarrollo Infantil, Centro Owerko en el Instituto de Investigación del Hospital de Niños de Alberta, Universidad de Calgary.
 
 
Brae Anne McArthur. Investigadora Postdoctoral, Determinantes del Desarrollo Infantil, Universidad de Calgary.
 
 
 

 
Se podría afirmar que las rutinas familiares anteriores a COVID-19 han cambiado. Podría decirse incluso, que ¡se han desmoronado por completo!. En esta nueva realidad, sin guardería ni escuela, los padres trabajan desde casa y las familias participan en el confinamiento, sin que los niños y niñas tengan compañeros de juego. 
 
Es comprensible que los niños y adolescentes utilicen diversos tipos de dispositivos (televisión, móviles, tabletas y videojuegos) más de lo habitual, o excedan los límites recomendados de una hora por día para niños de dos a cinco años, y no tengan tiempo de pantalla para niños menores de 18 meses de edad. 
 
 

Como psicólogos infantiles e investigadores sobre la cantidad de tiempo de pantalla recomendable, estamos recibiendo preguntas de familias sobre cómo gestionar el tiempo de pantalla de los niños durante estos tiempos excepcionales. Esas preguntas incluyen: “¿Cuánto es demasiado tiempo frente a la pantalla?” y “¿Puede el tiempo de pantalla ser beneficioso en algunos casos?” A continuación, proporcionamos evidencias basadas en investigaciones y recomendaciones prácticas para el uso de dispositivos  durante la pandemia de COVID-19.

1. Seleccionando programas educativos de alta calidad

Pasar tiempo frente a un dispositivo puede beneficiar a los niños mayores de dos años, cuando el tipo de contenido es adecuado. En nuestra investigación, por ejemplo, encontramos que una programación educativa de calidad como Barrio Sésamo, puede tener algunos efectos pequeños pero beneficiosos en las habilidades lingüísticas de los niños.

Es más probable que los programas de mayor calidad adapten su contenido a las necesidades de los niños pequeños al tener una historia coherente y adaptar el programa al nivel de desarrollo de los niños. Los programas educativos a menudo etiquetan objetos y les hablan directamente a los niños, lo que puede ser útil para aprender nuevas palabras y sonidos.

En niños menores de dos años, la investigación sugiere que se produce muy poco aprendizaje de las pantallas, incluso si el contenido es educativo. Por lo tanto, limitar el uso de la pantalla en niños muy pequeños a chatear por video con familiares y amigos o breves momentos de visualización de la pantalla (10 a 15 minutos) puede ser el mejor enfoque.

2. Utilizando juntos el dispositivo

Hay evidencias que sugieren que cuando los niños y las familias o cuidadores miran la pantalla juntos, es más probable que los niños aprendan nuevas palabras. Diversas investigaciones han demostrado que los padres pueden ayudar a sus hijos cuando usan los dispositivos juntos dirigiendo la atención de sus hijos hacia un contenido específico, hablando sobre lo que se está viendo y reforzando lo que han aprendido al hacer que se relacione con las actividades diarias del niño (por ejemplo, “¡Eso es un camión azul!”).

 
 
 
Esto significa, que cuando sea posible, siéntese con su hijo y disfruten juntos de la interacción a través del dispositivo. Hable sobre lo que está viendo en la pantalla y haga que los niños piensen sobre lo que están viendo, haciéndoles preguntas interesantes y abiertas (por ejemplo, “¿Qué pasó con el personaje X hoy?”, “El personaje X está triste, ¿por qué piensas eso es? “), o describiendo o etiquetando lo que aparece en la pantalla (“¡Dora tiene una mochila y Botas es morada! “).

Una videoconferencia con sus seres queridos es una forma saludable para que los niños usen dispositivos. (Alexander Dummer / Unsplash).

3. Utilizando los dispositivos para tiempo de conexión humana

Investigaciones realizadas desde la pediatría alientan el uso de chats de video con familiares, amigos y seres queridos, incluso para bebés y niños pequeños. La conexión social es importante para los niños y se ve como una forma saludable de utilizar los dispositivos.

Durante la pandemia de COVID-19, considere comunicarse con los miembros de la familia, así como con los vecinos de su comunidad, compañeros de escuela y amigos para mantenerse socialmente conectados. Pídale a la persona en el chat de video que interactúe con su hijo cantando, bailando y/o leyéndole un cuento.

También puede involucrarse con su hijo en actividades sociales que sean seguras a cierta distancia dentro de su vecindario (por ejemplo, una búsqueda del tesoro en la ventana del vecindario).

4. Combinando el tiempo de pantalla con otras actividades

Sabemos que los niños aprenden mejor cuando participan en interacciones o conversaciones con sus padres, hermanos o abuelos. Estos “dar y recibir” o intercambios de ida y vuelta entre padres e hijos, son los componentes básicos del desarrollo del cerebro de los niños. Durante el confinamiento, intente combinar las actividades de tiempo de pantalla con amplias interacciones de “dar y recibir” que desarrollan el cerebro y los cuerpos de los niños.

Si bien la familias pueden relajar los límites de tiempo de pantalla durante el confinamiento, ¡es importante no eliminar todas las reglas o límites! El uso excesivo de los dispositivos está asociado con un retraso madurativo del desarrollo cerebral, así como con retrasos en diferentes logros en el desarrollo de niños y niñas (como caminar, hablar, escribir). Sin embargo, estos resultados se basan en niños y niñas con  patrones de uso de la pantalla que duraron más de unas pocas semanas de confinamiento.

Plantee un horario que equilibre el tiempo de pantalla con el tiempo en familia sin dispositivos. (Instituto Nacional del Cáncer / Unsplash). Una buena idea podría ser crear un cronograma para actividades onlíne y sin conexión, como actividad física, sueño, alimentación saludable, lectura, actividades de aprendizaje y tiempo familiar sin dispositivos. Juntas, estas actividades pueden ayudar a los niños y niñas a mantener la salud mental y física. Además, el uso de la pantalla antes de acostarse puede afectar la calidad y la duración del sueño, por lo tanto, cuando planifique su horario, intente reservar los últimos 60 minutos del día para tiempo libre sin dispositivo (un juego de mesa o tiempo de lectura, por ejemplo).

5. Enseñando hábitos saludables con los dispositivos 

Todos estamos siendo bombardeados por las noticias y los medios sociales relacionados con COVID-19, y es fácil dejarse atrapar por ese huracán digital sin darse cuenta de cuánto tiempo estamos invirtiendo en esa tarea, a menudo  utilizando dispositivos. A pesar del deseo de consumir las noticias y actualizaciones sobre este asunto, es importante regular nuestro propio consumo de información y medios porque puede tener un impacto en los niveles de uso infantil e interrumpir esas interacciones cruciales de “dar y recibir”

Podemos dirigir y modelar hábitos saludables en niños y niñas con los dispositivos. Podemos hacer esto estableciendo espacios de  descanso mediáticos y proponiendo espacios sin dispositivos para nosotros mismos (como leer, cocinar, comer, caminar).

Finalmente, aunque los padres deben hablar con sus hijos acerca de COVID-19, trate de evitar exponer a los niños a la televisión y a los medios de comunicación sobre la pandemia, ya que ver informes de noticias inquietantes ha elevado los niveles de estrés de los niños.

Las doctoras Brae Anne McArthur y Sheri Madigan tienen una amplia experiencia en el área del desarrollo infantil. Ha elaborado un artículo en el diario The Conversation sobre Coronavirus: 5 tips for navigating children’s screen time during social distancing