La neurociencia está progresando enormemente debido en gran medida a los nuevos métodos de investigación. Sin embargo, ni la educación es neurociencia ni la neurociencia es educación

Le neurociencia aplicada a la educación está de moda. De forma continua aparecen enfoques metodológicos, experiencias educativas y actividades con los alumnos que utilizan la referencia a la neurociencia para dar un valor casi incontestable a la propuesta realizada.

¿A qué se debe esta situación? ¿Todo lo denominado “neurocientífico” debe llevarse a la práctica en el aula? ¿Qué criterios se pueden utilizar para diferenciar el grano de la paja en estos temas?

Este texto es el primero de una serie sobre neurociencia y educación que aparecerá en Eduforics la primera semana de cada mes con el fin de facilitar la reflexión y el debate a los lectores.

1. La neurociencia educativa es el campo de estudio en el que se analizan las relaciones entre el funcionamiento del cerebro y las experiencias educativas.

2. Las investigaciones sobre el desarrollo, sobre los procesos cognitivos y sobre el aprendizaje siguen siendo necesarias para establecer puentes entre la neurociencia y la educación.

3. Los estudios sobre las relaciones entre neurociencia y educación no deben olvidar la influencia de los efectos genéticos y de los ambientales a lo largo del desarrollo.

4. La neurociencia está progresando enormemente debido en gran medida a los nuevos métodos de investigación. Sin embargo, ni la educación es neurociencia ni la neurociencia es educación.

5. Los mayores avances se han realizado en el análisis de determinadas dificultades de aprendizaje y trastornos del desarrollo, como son la dislexia o el trastorno de atención e hiperactividad. Existen más dificultades para establecer relaciones entre el desarrollo neurobiológico y las estrategias educativas comunes para la mayoría de los alumnos.

6. Los progresos en la neurociencia aportan sugerencias importantes para conocer los procesos de desarrollo y de aprendizaje de los alumnos; confirman determinadas hipótesis que proceden de la psicología del aprendizaje o de la experiencia educativa; y descartan experiencias educativas que son escasamente relevantes.

7. La referencia principal de las decisiones educativas debe situarse en las aportaciones de la psicología del desarrollo, del aprendizaje y de las ciencias educativas aplicadas a un contexto social y cultural determinado y a las características propias de cada alumno.

8. Las investigaciones neurocientíficas, psicológicas y educativas coinciden en que la comunicación, el lenguaje, las relaciones sociales, la comprensión de los otros y la empatía son dimensiones básicas para el desarrollo y el aprendizaje. También lo son la confianza, el bienestar corporal, personal y afectivo, la actividad, la exploración y las habilidades cognitivas –denominadas funciones ejecutivas- para planificar y regular el pensamiento, las emociones y la acción.

9. Conviene no olvidar que el sueño y una alimentación equilibrada son requisitos imprescindibles para el desarrollo y el aprendizaje de los alumnos. También es de especial importancia el contexto socioeconómico de los alumnos. No es extraño que se haya encontrado una relación entre pobreza, desarrollo y aprendizaje.

10. Las decisiones educativas han de intentar articular aquellas actividades como la música, el teatro, el deporte, los cuentos, el juego y las artes, que favorecen el fortalecimiento de las capacidades básicas de los alumnos, con aquellas otras orientadas al desarrollo de las competencias en las diferentes áreas académicas.