Jean Piaget, sin considerarse a sí mismo un pedagogo, realizó una serie de aportaciones al mundo de la educación que podrían considerarse hoy en día fundamentales a la hora de planificar y comprender un sistema educativo.

Trayectoria vital 

De origen suizo, Piaget, se licenció y doctoró en ciencias naturales en la Universidad de Neuchâtel, con una tesis sobre los moluscos. Posteriormente se mudó a París, donde desarrolló una vida intensa académica marcada por los contactos con importantes profesionales del área como Bleuler, Alfred Binet o Theodore Simon, estos dos últimos creadores del primer test de inteligencia.

En Paris, Piaget, enseñó en una escuela para niños dirigida por el propio Alfred Binet y también colaboró en su grupo de investigación y al corregir algunas de las tareas del test de inteligencia, notó que los niños y niñas daban respuestas equivocadas a ciertas preguntas, y que estos errores eran consistentes y regulares, algo que llamó su atención.

Piaget no se centró en el hecho de que las respuestas fuesen equivocadas, sino en el patrón de errores que algunos niños mayores y los adultos ya no mostraban. Comenzaba a vislumbrar los escalones de desarrollo cognitivo que posteriormente configurarían su teoría.


Volvió a Suiza en 1922 y se incorporó al Instituto Rousseau (otro famoso pedagogo suizo) de Ginebra. Tuvo dos hijas y un hijo a los que comenzó a analizar durante su desarrollo infantil de un modo cualitativo y sistemático a diferencia del método cuantitivo que había seguido en Paris con grandes muestras de estudiantes. Finalmente llegaría a proponer una teoría global de las etapas del desarrollo.

Pero, ¿qué dos importantes contribuciones ha realizado Piaget a la educación?

1. Escalones mentales (estadíos)

Si el estudiante no ha madurado las estructuras mentales necesarias, no puede aprender determinados conceptos. Existen una serie de escalones en el desarrollo cognitivo y es, por tanto, importante conocer el nivel que tiene cada niño o niña para diseñar la tareas adecuadas a cada uno.

Existen cuatro grandes escalones que Piaget consideraba universales:

  1. Un primer escalón entre los 0 y los 2 años en donde la actividad de niño/a se centra en desarrollar habilidades psicomotrices. SENSORIOMOTOR.
  2. Un segundo escalón en donde el nivel de maduración biológica y el hecho de haber completado una serie de esquemas sensoriomotrices durante la etapa anterior permite comenzar a desarrollar esquemas relacionados con la función simbólica. PREOPERATORIO
  3. Un tercer escalón que a parece en torno a los 7 años (en torno a 3º de educación primaria) hasta los 11 años, en donde aparece el razonamiento lógico, la posibilidad de clasificar. OPERACIONES CONCRETAS.
  4. Por último un cuarto escalón, con una edad de aparición más difusa, entre los 12 y los 15 años, y caracterizada por la aparición de un razonamiento hipotético deductivo y una mayor capacidad abstracción. Permitiendo pensar de un modo lógico sobre ideas y no exclusivamente sobre objetos visibles como en el escalón anterior. OPERACIONES FORMALES. 

Pero, ¿cómo se van subiendo dichos escalones en el desarrollo?. A través de la elaboración de esquemas y de una organización cada vez más compleja de los mismos.

Un esquema es la unidad básica de funcionamiento que se genera cuando el niño/a interactúa en su ambiente físico o social. Los esquemas pueden ser conductas (como por ejemplo coger un objeto), símbolos (como por ejemplo aprender una palabra que representa un objeto) o realizar operaciones (actividad mental sobre algún objeto de pensamiento). Aparecen por primera vez como consecuencia de la práctica del individuo en su entorno (acomodación) y se van perfeccionando y automatizando su uso (asimilación).

La idea original de esquema fue propuesta por el filósofo Kant como estructuras innatas utilizadas para ayudarnos a percibir el mundo.

Los esquemas más complejos se construyen sobre operaciones y estructuras más simples que ya se han formado.

Por ejemplo, un esquema más simple como coger un objeto con una mano, sirve de base para construir esquemas más complejos, por ejemplo agarrar un juguete con dos manos (en donde se coordinan ambas manos con la vista). A partir de esta estructura se construyendo un andamiaje de conocimiento.

La buena enseñanza, entonces, se construye alrededor de las habilidades operativas de los estudiantes para que puedan mejorar en la etapa en la que se encuentran y construir el aprendizaje sobre estructuras y habilidades preexistentes. Asimismo, es necesario crear situaciones donde se presenten problemas que ayuden a replantearse los esquemas al niño.

2. El conocimiento se construye de un modo activo (constructivismo)

El conocimiento, por tanto, esta formado por esquemas que el niño o niña van construyendo a partir de su interacción o actividad en su ecosistema. Esto es el constructivismo, el proceso de aprendizaje se lleva a cabo como un proceso dinámico, participativo e interactivo del sujeto sobre su medio. 

Cómo se traduce esto en el aula. Los niños y niñas se desarrollaron mejor en un aula con interacción. El aprendizaje, ocurre como resultado de la experiencia, tanto física como lógica, con los objetos mismos. El aprendizaje por descubrimiento activo es clave en la educación. Niños y niñas que puedan producir y hacer cosas nuevas y no simplemente repetir o replicar.

Durante los años setenta y ochenta, las obras de Piaget  inspiraron la transformación de la educación europea y estadounidense, así como en otros países, incluida la teoría y la práctica, lo que condujo a un enfoque más “centrado en el niño”.