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Darío Pulfer es profesor en historia y licenciado en educación. Profesor de la UNSAM y Director Departamento Educación y Ciencias Sociales UNIPE. Ha sido director de la Oficina de Buenos de la OEI. Es director de la Colección Ideas en la educación argentina de la Universidad Pedagógica de la Argentina y del CEDINPE dedicado a historia reciente (www.cedinpe.unsam.edu.ar).

 

ines-dusselInés Dussel es profesora investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV-IPN (Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, México). Es Doctora en Educación, egresada en la Universidad de Wincosin- Madison. Su formación de base es Ciencias de la Educación en la Universidad de Buenos Aires y cuenta con una maestría en Ciencias Sociales de FLACSO/Argentina. 

 


Con este artículo continuamos la serie Educación, tic y pensamiento contemporáneo (2): que busca analizar e interrogar un conjunto de obras del pensamiento contemporáneo que tocan las problemáticas del mundo actual, la cuestión tecnológica y la educación. En siguiente enlace puedes acceder al primer artículo de la serie, ¿Estamos todos en el mundo Pulgarcita?

Modernidad líquida

Seguimos con la producción de Zygmunt Bauman, sociólogo polaco nacido en el año 1925 y luego asentado en Inglaterra, donde murió en 2017. Bauman planteó hipótesis sugerentes sobre las mutaciones actuales de la sociedad en una gran cantidad de libros publicados. La categoría central sobre la que construyó su edificio conceptual fue la de modernidad líquida, a la que consideró la síntesis de esta época en que las viejas instituciones de la modernidad (sólidas) se van diluyendo y son sustituidas por estados y flujos flexibles, y en la que los compromisos estables y de largo plazo cada vez tienen menos lugar.

 

A partir de esta tensión entre lo sólido y lo líquido, fue desarrollando argumentos para un conjunto de problemas de la sociedad: migraciones(1) , amor(2) , miedo(3) , consumo(4) , identidad(5) , comunidad(6) , seguridad(7) , arte(8) , cultura(9) y la vida misma(10) , que pueden considerarse como variaciones y aplicaciones analógicas o localizadas del diagnóstico de la condición líquida de la sociedad contemporánea.

Sus planteos, sugestivos y movilizantes, fueron introduciéndose en el lenguaje de las ciencias sociales y, de alguna manera, en el sentido común de los espacios sociales altamente globalizados. Hoy la metáfora de lo líquido se toma un poco livianamente, sin pasar por el proceso de análisis, debate, reflexión y apropiación del conocimiento que sostiene el argumento. Vale la pena hacer un breve rodeo metodológico. Bauman piensa por metáforas, por figuras, por escenas potentes que instalan imágenes. Por ejemplo, ante la instalación de un mundo líquido, usa una metáfora deportiva: el arte de navegar sobre las olas ha sustituido al arte de nadar en las profundidades. Este modo de pensar es valioso e importante, en particular para este momento histórico que presenta tantas novedades. Pero habría que insistir en que Bauman piensa en términos de metáforas e imágenes a partir de un repertorio de ideas, que es el que da fundamento conceptual a la propuesta. Hablar de lo líquido, para Bauman, tiene que ver con una reflexión profunda sobre los fundamentos de la sociedad, y es algo a lo que arribó a partir de un trabajo de indagación sostenido por años. No fue una moda, y no debería ser tomada como tal. El uso banal de la metáfora de lo líquido no puede reemplazar el ejercicio crítico de análisis de las configuraciones concretas confrontadas con la necesidad de categorizar y narrar los procesos sociales que nos atraviesan.

Contexto educativo y mundo líquido

La temática educativa no podía, obviamente, estar ausente del deseo abarcativo de este pensador. La abordó en varios materiales e intervenciones: notas periodísticas, entrevistas y libros, entre los cuales resaltan dos: Retos de la educación en el mundo líquido(11) y Sobre la educación en un mundo líquido: conversaciones con Ricardo Mazzeo(12) . Son textos que formulan muchas observaciones y preguntas, de las que destacamos algunas: ¿qué impactos tiene la irrupción de la “modernidad líquida” en el ámbito educacional? ¿Qué efectos genera esta nueva condición en el espacio escolar, concebido como institución de la “modernidad sólida”? ¿Es posible educar en un mundo en constante movimiento y mutación cuando los procesos de transmisión requieren y operan con ciertos referentes estables? ¿Qué retos se le presentan a la educación en el “mundo líquido”?

El planteo de Bauman sobre la educación puede abordarse a través de tres problemas fundamentales: la institución, los contenidos y los aprendizajes.

La institución

Respecto a las formas institucionales, Bauman plantea que la escuela fue hija de la “modernidad sólida”. Ante la irrupción del mundo líquido, la forma escolar moderna, centrada en el texto y enmarcada en un mundo con regularidades y estabilidades, colapsa porque no se puede adecuar al entrar en contradicción con otras dinámicas sociales.

Los contenidos 

En relación a los contenidos, el intelectual polaco plantea que la modernidad sólida contaba con referentes estables claros para la transmisión y que la escuela fue un eficaz mecanismo para transferir de generación en generación ese legado cultural. La falta de estabilidad en los referentes culturales, por el cuestionamiento permanente sobre qué hay que transmitir y a quiénes, provoca una crisis generalizada de la escuela.

El aprendizaje

En relación a los modos de pensar en el proceso de aprendizaje, Bauman plantea, siguiendo a Bateson(13) , tres pasos o modos en el proceso de aprendizaje. El primero es el de la repetición de información sin procesamiento. El segundo trata de la producción de disposiciones que permitan al alumno orientarse en cualquier situación. El tercer nivel vive en un estado permanente de lo que Kuhn denominó“revolución científica”: ante la reiteración de anomalías en el marco de cierto paradigma, se torna necesaria una revisión permanente y completa del marco cognitivo. Para el autor, la escuela se encuentra y mueve entre el nivel uno y el nivel dos y la época exige perentoriamente ingresar en el tercer modo.

Sumado a estos planteos cuestionadores, Bauman realiza una serie de consideraciones sobre la situación de los jóvenes en el mundo contemporáneo. Sostiene que el modo de vida de los jóvenes de hoy se encuentra signado por una cultura del aquí y ahora en la que se promueve el culto a la novedad y a las oportunidades azarosas que se contrapone claramente a la estabilidad y la transmisión asimétrica de conocimientos, valores y procedimientos de la escuela tradicional. Si a estos cambios en los posicionamientos y las prácticas culturales de los jóvenes le agregamos que, desde la perspectiva del autor, la identidad se lleva actualmente como una “camiseta” que puede ser rápidamente reemplazada, la constitución subjetiva del joven como “alumno” entra en cuestión. Identidades múltiples, móviles y diversas se oponen a las tendencias a la fijación, la reducción a la unidad y el sedentarismo.

Se vislumbran así culturas incompatibles, irreconciliables: agua y aceite, por usar una metáfora conocida. Parece que hay un adentro escolar sólido, rígido, igual a sí mismo, transmisor vertical de conocimientos perimidos, basados en una autoridad dada, en una estructura de otra época, y un afuera líquido, móvil, creativo, innovador, abierto a los nuevos conocimientos producidos por la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, con múltiples maestros bajo diversas formas. Lo que se ve como una contradicción de formas, contenidos y modos de pensar lleva, para Bauman, a una catástrofe civilizatoria; el tono pesimista invade el diagnóstico y la narración. La nostalgia del mundo que se desdibuja que corresponde a la modernidad sólida se apodera del análisis. La retrotopía (14) aparece en el horizonte como único mecanismo político para dar respuesta al avance de la globalización de la modernidad líquida.


Bauman explica cambios del mundo actual: https://aprenderapensar.net/2013/08/26/sobre-la-educacion-en-un-mundo-liquido/


Pese a la riqueza y profundidad de sus planteos, creemos que vale la pena debatir el marco conceptual y el diagnóstico que construye Bauman. Hemos dicho, en otras notas, que la visión dicotómica y excluyente de los viejos y nuevos mundos no es la más fértil para pensar y actuar en el mundo contemporáneo. Hay que ver las tensiones y las posibilidades en conflicto que presentan las tecnologías, y concebir lo social no como dos campos enfrentados sino como configuraciones que se van modificando por la acción humana.

Un elemento clave en este cambio de perspectiva es desmontar la visión de la escuela actual como una realidad inmóvil en el tiempo e impermeable a los cambios culturales producidos en el siglo XX e inicios del XXI. Esa es la primera objeción, de tipo fáctico, que podemos realizar a los planteamientos sociológicos del autor. Estamos convencidos de que en cinco siglos la forma escolar no permaneció inmóvil: de las escuelas “conventuales” a las escuelas de “masas” existieron mutaciones. Estamos asistiendo a una nueva fase de mutación, en una transición que dura décadas y por la cual se introducen pantallas, usos de la red, otras tecnologías, y se innova en el uso de espacios y tiempos, aunque la institución escuela permanece. Por eso, nos animamos a decir que no tenemos una escuela decimonónica por un lado y jóvenes internautas por otro. Tenemos realidades y ritmos diferentes según los espacios escolares, el posicionamiento de los actores y las realidades de la cultura. Hay escuelas que trabajan con pedagogías nuevas y con currículos que se van renovando para hacerle lugar a nuevos saberes en diálogo con las nuevas dinámicas sociales; cualquiera que visite a una escuela verá que es mucho más común el trabajo por proyectos y el aprendizaje por indagación que las lecciones magistrales típicas de principios del siglo XX.

La segunda objeción es que, aún cuando haya que atender a los desafíos que Bauman plantea sobre la forma, el contenido y los aprendizajes escolares, hay que pensarlos desde marcos concretos de actuación y no como diagnósticos totalizantes y universales. Lo que se plantea como hipótesis global puede no funcionar en espacios particulares: hay que ponerlo a prueba, ensayarlo, confrontarlo. La “escuela líquida” no es igual en las metrópolis que en las periferias, en contextos con redes de bienestar económico y seguridad jurídica que en otros políticamente inestables y económicamente precarios.

Como ideas finales, queremos destacar que Bauman no es el único autor que organiza la realidad a partir de categorías ordenadoras en contradicción u oposición; por ejemplo, durante mucho tiempo se habló de la dialéctica modernidad-posmodernidad como el par que explicaba todos los problemas sociales. El modo de pensar de Bauman sobre el tiempo histórico y la realidad nace de esos cortes, de esas maneras de aislar y contraponer modelos teóricos.

Al mismo tiempo que vemos esas limitaciones, creemos que los planteos de Bauman tienen un valor significativo para las escuelas y los educadores, porque proponen miradas de largo plazo sobre las transformaciones en los modos de enseñar y aprender y en las identidades institucionales que se van construyendo. Son hipótesis fuertes, sugerentes, que nos invitan a detenernos a pensar para dónde vamos como institución social. Pero creemos que hay que analizar las transformaciones actuales desde el espacio escolar concreto en que cada uno se desempeña. Esa lectura permite identificar las tendencias de la modernidad líquida (usando la metáfora baumaniana) que se evidencian en cada ámbito, poniendo en diálogo valores, saberes y vínculos pedagógicos con lo que emerge como novedad. Bauman es sin duda un buen apoyo para producir esa conversación y entrecruce entre tradición y modernidad, entre lo viejo y lo nuevo, pensando en la dinámica, abierta y contradictoria, de lo sólido y lo líquido en nuestras condiciones contemporáneas.

Referencias

[1] Archipiélagos de excepción. Buenos Aires, Katz, 2008.

[2]Amor líquido: Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. México, FCE, 2005.

[3]Miedo líquido: La sociedad contemporánea y sus temores. Barcelona, Paidós Ibérica. 2007.

[4]Vida de consumo. Madrid, FCE, 2007. 

[5]Identidad. Madrid, Losada. 2005

[6]Comunidad. Madrid, Siglo XXI, 2006.

[7]La sociedad sitiada. Buenos Aires, FCE, 2004.

[8]Arte, ¿líquido?. Madrid, Sequitur, 2007. 

[9]La cultura en el mundo de la modernidad líquida. Buenos Aires, FCE, 2013.

[10]Vida líquida. Barcelona, Paidós Ibérica. 2006.

[11]Los retos de la educación en la modernidad líquida.  Barcelona, Gedisa, 2009.

[12]Sobre la educación en un mundo liquido: conversaciones con Ricardo Mazzeo. Buenos Aires, Paidós, 2013.

[13] Bateson, Gregory. Pasos para una ecología de la mente: una aproximación revolucionaria a la autocomprensión del hombre. Buenos Aires, Lumen, 1998.

[14]Se trata del libro póstumo de  Bauman, Retrotopía. Madrid, Paidós, 2017.