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Roisin P. Corcoran es profesora titular del University College de Dublin. Ha recibido una financiación  de la Fundación Jacobs (Grant 120813).  Es coautora de Developing Emotionally Competent Teachers: Emotional Intelligence and Pre-Service Teacher Education (Desarrollando maestros emocionalmente competentes: inteligencia emocional y formación docente previa al servicio)  (Peter Lang, 2012). 

La evolución en el estudio de conceptos como el de la inteligencia emocional explica por qué la capacidad de reconocer, usar, expresar y manejar las propias emociones se vincula con un mayor ajuste y éxito durante la vida adulta. Las escuelas que desean enseñar a los estudiantes estas habilidades no cognitivas, como la autoconciencia, el autocontrol, la empatía, la toma de decisiones o el afrontamiento, han recurrido habitualmente a programas de aprendizaje social y emocional (ASE). En diversos países, se recomiendan como procedimientos para que las escuelas enseñen estas “habilidades blandas”.

Enseñanza de las competencias sociales y emocionales

Existe un creciente número de programas de aprendizaje social y emocional que se ofrecen a las escuelas. Por lo general, estos programas se concentran en manejar las emociones, establecer metas positivas y aumentar la conciencia social y de uno mismo. También se pueden incluir habilidades de relación y toma de decisiones. Si bien varían en su alcance, los programas tienden a incluir elementos para desarrollar también las competencias profesionales de los maestros junto con las actividades en el aula para los estudiantes. ¿Pero, realmente funcionan?.

Con fondos de la Fundación Jacobs, mi equipo y yo llevamos a cabo una revisión sistemática de la investigación que analiza los programas ASE, basándose en estudios realizados durante 50 años e incluyendo niños desde preescolar hasta finales de educación secundaria (alrededor de los 17-18 años). Esta revisión analizó los efectos de los programas de aprendizaje social y emocional en las escuelas sobre el rendimiento en tres asignaturas: lengua (57.755 alumnos), matemáticas (61.360 alumnos) y ciencias (16.380 alumnos), seleccionando solo los 40 estudios metodológicamente más rigurosos.

Si bien se encontraron evidencias de que los programas mejoraron el rendimiento de los niños en estas materias, los efectos de los diferentes enfoques variaron ampliamente. Hubo una gran disparidad en la calidad de los estudios, y parece que diferentes diseños de estudio podían mostrar resultados diferentes, por ejemplo, al comparar estudios cuasi-experimentales con estudios aleatorios controlados. También hay evidencias de que algunos de los enfoques que se han vuelto populares en las últimas décadas podrían no ser tan efectivos como los gestores y técnicos de la administración así como las escuelas pueden creer.

Utilizando un enfoque similar al propuesto por el psicólogo educativo Robert Slavin de la Universidad Johns Hopkins, los programas se clasificaron según la solidez de la evidencia de efectividad, equilibrando factores como la calidad metodológica de los estudios. En la tabla a continuación, calificamos la evidencia como fuerte (3), limitada (2), insuficiente (1) o que ningún estudio calificó para esta revisión (0). 

1.- Según esta revisión, el programa Positive Action (con materiales en castellano en el siguiente link Acción Positiva) ofreció unos resultados sólidos. La media de las  cinco evaluaciones de este programa en la asignatura de lengua, con una muestra de 11.370 estudiantes, mostró un tamaño del efecto (una medida para determinar cómo funciona un programa) fue de +0.78, (teniendo en cuenta que un tamaño de efecto mayor que +/- 0.25 es “sustancialmente importante”). El promedio en las cuatro evaluaciones de este programa en matemáticas que involucraron a 10,380 estudiantes, el tamaño del efecto medio para las matemáticas fue de +0,45. Positive Action también entregó mejoras prometedoras en el logro de la ciencia, uno de los pocos que lo lograron, con un tamaño de efecto medio de +0.26. Sin embargo, esto se basó en un solo estudio grande.

2.- Por otro lado, el programa Consistency Management and Cooperative Discipline (CMCD) (Gestión de Consistencia y la Disciplina Cooperativa), desarrollado por la Universidad de Houston,  también obtuvo buenos resultados. Promediando los dos estudios realizados con una muestra 1.287 estudiantes, el tamaño medio del efecto fue de +0.43 para lectura y de +0.46 para matemáticas.

3.- Otros programas también mostraron buenas puntuaciones en matemáticas. Las cuatro evaluaciones incluidas del programa Student Success Skills (Habilidades de Éxito Estudiantil), con una muestra de 1,248 estudiantes, mostraron un tamaño de efecto promedio de +0.30 para las matemáticas y +0.12 para la lengua. Las dos evaluaciones incluidas del programa de desarrollo escolar Comers, desarrollado en la Universidad de Yale, tuvieron un tamaño de efecto medio de +0.27 con 14.083 estudiantes.

No se incluyeron otros programas en nuestra revisión, como Lions Quests, Incredible Years, Open Circle y FRIENDS, porque todos los estudios de estos programas contenían limitaciones metodológicas como la falta de un grupo de control o resultados académicos detallados. Su ausencia no es evidencia de que no funcionen, pero teniendo en cuenta cuán ampliamente utilizados son estos programas en las escuelas de Europa y EE. UU., La falta de investigación de alta calidad para determinar su efectividad en la mejora del rendimiento académico es sorprendente.


Roisin P. Corcoran ha elaborado este artículo sobre el “Children benefit when taught social and emotional skills – but some methods are better than others” que puede consultarse en el diario The Conversation.

 

Anexo: Programas educativos sobre emociones en castellano 

A continuación, nos gustaría mostrar algunos de los programas para trabajar a nivel socioemocional en el aula más destacados. 

1.- Programa de la Fundación Botín sobre emociones: Educación Responsable

2.- Programa desarrollado en la Región de Murcia por su Observatorio de la Convivencia Escolar 

3.- Guía de la Junta de Andalucia. Educación socioemocional. Forma joven en el ámbito socioeducativo. 

4.- Programa elaborado por la Diputación de Guipúzcoa

5.- Programa Pensando Las Emociones 6 A 11 Años. Programa De Intervención Para Educación Primaria. 

Si bien algunos de ellos presentan un elevado nivel de calidad, no existen estudios longitudinales que relacionen su utilización con la mejora en el rendimiento académico, sería necesario desarrollarlo. 

Referencias 

Universidad Johns Hopkins (2015). Programas efectivos para el aprendizaje social y emocional: una revisión sistemática. (Fundación Jacobs Grant 120813, R. P. Corcoran, investigador principal).