Juan José Vergara (www.juanjovergara.com) es experto en innovación y metodologías activas. Profesor titular de intervención sociocomunitaria y maestro. Autor – entre otros libros- de “Aprendo porque quiero. El aprendizaje basado en proyectos (ABP) paso a paso”, acaba de publicar “Narrar el aprendizaje. La fuerza del relato en el aprendizaje basado en proyectos (ABP)” en la colección Biblioteca de Innovación Educativa de S.M. y es director del curso “Metodologías activas: ¿Cómo llevar la innovación a tu aula?” de la Cátedra de Innovación en la Práctica.

Narrar el aprendizaje 

“Narrar el aprendizaje. La fuerza del relato en el aprendizaje basado en proyectos (ABP)” es un libro que se compromete con una idea: Aprendemos gracias a las historias: ¡Debemos regresar a ellas para diseñar nuestras clases!

Somos depredadores de historias

Hace años me pregunto insistentemente por qué recordamos frases, canciones, imágenes de los cuentos, novelas, películas o narraciones que nos han acompañado en nuestra vida y sin embargo no lo hacemos de decenas de contenidos que han protagonizado nuestras clases como estudiantes: el mínimo común múltiplo, la fotosíntesis o la fórmula de la ecuación de segundo grado.

La respuesta a esta pregunta solo es una: la clave del aprendizaje está en que solo aprendemos aquello que tiene una lógica narrativa acertada.

Aprendemos gracias a las historias y esto lo sabían las personas que enseñaban a cazar pintando las paredes de las cuevas rupestres. En ellas no encontramos un listado de instrucciones sobre la caza. Lo que encontramos son la escena que describe cómo hacerlo: un grupo de personas que acorralan sus presas con vistas a conseguir su alimento.

Son las madres –o abuelas- las que nos contaron historias que nos dieron muchas de las claves que nos permitieron interpretar el mundo. Luego decanas de películas, libros y juegos organizaron los elementos fundamentales que organizaron nuestra realidad haciendo que pudiéramos comprenderla y aprehenderla.

La enseñanza debe cambiar

Hoy nadie duda que el modelo tradicional de enseñanza debe cambiar. No podemos seguir organizando la enseñanza como un acto puramente transmisivo en el que determinados contenidos son adquiridos –y reproducidos- por los aprendices. Es necesario diseñar nuestras clases haciendo que el aprendiz sea el verdadero protagonista de su “aventura de aprender”. Sobre esto todos los teóricos de la educación en el siglo XXI están de acuerdo; pero… ¿cómo hacerlo?

Se trata de pasar de entender el aprendizaje como un producto a hacerlo como un proceso. Lo más importante que tus alumnos conseguirán en su escolaridad será el desarrollar la habilidad de aprender lo que necesiten en el momento que lo precisen y gracias a los medios que dispongan en ese momento.

Aprender es vivir la aventura del aprendizaje

Entender el aprendizaje como un proceso supone desvestir al alumno de su coraza de receptor de contenidos –en los que su función es ser capaz de reproducirlos en un examen de forma alienante- a vestirle como el héroe de una emocionante aventura en a la que se enfrenta al reto de aprender.

Algunas claves para convertir el aprendizaje en una emocionante aventura

Entender el aprendizaje como un proceso exige comprometerse con el enfoque de proyectos. El aprendizaje basado en proyectos (ABP) –en un sentido amplio- describe un modelo de enseñanza en el que los alumnos se convierten en los verdaderos protagonistas de la aventura de aprender.

En “Aprendo porque quiero. El aprendizaje basado en proyectos (ABP) paso a paso” describí –momento a momento- cómo desarrollar un proyecto. Quedaba reflexionar sobre cómo hacer que estos proyectos tuvieran una lógica narrativa correcta para convertir el aprendizaje en una gran aventura. Es lo que describo en “Narrar el aprendizaje. La fuerza del relato en el aprendizaje basado en proyectos (ABP)”.

Hoy en día, sabemos mucho de cómo construir buenas historias. El cine, la literatura, los videojuegos, etc. conocen bien cómo narrar sus historias para encadenar perdidamente a sus lectores en las historias que cuentan. La clave fundamental es tan solo una: las historias hablan de cada uno de los que la habitan.

Una buena historia permite –a quién la vive- reconocer las peripecias que describe como elementos fundamentales que le permiten entender su mundo real y aprender. Esto sucede con las películas que vemos a diario, las series de televisión, las novelas, videojuegos o cuentos que escuchamos de nuestros seres queridos. “Las historias nos aprovisionan para la vida” –que decía Kenneth Burke- y que pueden convertirse en la herramienta perfecta para que construyas tus proyectos educativos.

En “Narrar el aprendizaje. La fuerza del relato en el aprendizaje basado en proyectos (ABP)” lo que hago es disfrutar de las claves que nos enseñan a construir correctamente una narración y leerlas con ojos de docente. Cuándo lo hice descubrí que sabemos muchas cosas sobre cómo narrar correctamente los proyectos educativos pero era necesario hacerlo como un maestro. Cuándo lo hacemos, el aprendizaje se convierte en una aventura, nuestros alumnos en los protagonistas, nosotros en los mentores que la acompañamos y aulas, patios y barrios en el escenario en el que habita el aprendizaje.