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El programa Sociescuela-Mybullying es una aplicación informática que permite prevenir e intervenir en casos de acoso escolar y que ha sido desarrollada en la facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Consiste en un cuestionario online de aplicación colectiva con el que se genera un mapa de la red social del aula, se recoge la información sobre victimización en el grupo de clase y se indican al centro una serie de pautas de intervención para modificar la situación de los alumnos más vulnerables. La herramienta ha comenzado a aplicarse a modo de prueba piloto durante los meses de febrero y marzo de este año en unos 500 centros educativos de la Comunidad de Madrid. Los alumnos responden a preguntas como: “¿Quiénes son tus amigos dentro de clase”, “¿Con quién te juntas habitualmente?”, “¿Con quién no sueles relacionarte?”, “A algún compañero o compañera, ¿le pegan o maltratan físicamente?”, “¿Le aíslan, rechazan y/o hablan mal de él o ella?” o “¿Te lo hacen a ti?” Con estas respuestas, la herramienta genera un mapa social de clase en el que se representan los posibles casos de acoso escolar. Cada alumno se representa con un icono y se agrupa en función de las respuestas dadas en los cuestionarios, de manera que se presentan los subgrupos formados en el aula, y los alumnos aislados y rechazados. Estos estudiantes que se encuentran separados son los susceptibles de sufrir acoso escolar. Se trata de que los centros puedan intervenir a partir de este mapa, tanto en los casos de detección temprana como en los ya establecidos.

Ayuda entre iguales y otras intervenciones que actúan sobre las dinámicas de los grupos de clase

La herramienta genera un informe en el que se indica al departamento de orientación del centro escolar cómo realizar un procedimiento de ayuda entre iguales. Esta estrategia se plantea como una de las más efectivas para modificar una situación de acoso escolar. Tiene muchas variantes, aunque desde esta aplicación se plantea un método sencillo, a través de la implicación de los estudiantes prosociales y con alto estatus en el grupo. También se pide la colaboración de amigos o compañeros del alumno excluido con los que tenga cierta afinidad. El objetivo principal es que se sienta respaldado y con apoyo dentro del grupo, creando una red social que se mantenga en el tiempo. Para conseguir la colaboración de estos estudiantes elegidos, el tutor y el orientador del centro hablarán con ellos, recalcándoles que un compañero lo está pasando mal y que recurren a ellos porque son alumnos fuertes, respetados y que caen muy bien en clase.


“Vuestra ayuda en este problema es muy importante”; “procurad no dejarlo solo”, “prestadle un poco de atención”; “si alguien se mete con él, le pedís que no lo haga con educación y firmeza”, son algunas de las frases propuestas por el protocolo para animar a los alumnos a que cooperen.


También la colocación de la clase sirve para prevenir el acoso. Por eso, la herramienta propone situar al estudiante vulnerable entre los compañeros elegidos, sin separar a estos de sus amigos, para que todos estén a gusto. A los alumnos a los que se les solicita su colaboración se les puede compensar con una mayor atención y una buena predisposición ante sus demandas e intereses. En algunos centros en donde se ha probado la herramienta, la dirección envía una carta a los padres de estos estudiantes informando de su colaboración y mostrando su agradecimiento. Sin embargo la ayuda entre iguales no resulta tan efectiva en el caso de las víctimas activas (reactivas o bully-victims), en estos casos suele resultar más efectivo comenzar por un trabajo individualizado utilizando actividades para mejorar el control de la impulsividad o las habilidades sociales específicas para el acoso escolar. 

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La herramienta también presenta una serie de pantallas que facilita la aplicación de otro tipo de intervenciones. Intervenciones como por ejemplo medidas organizativas de centro que permiten modificar las dinámicas sociales habituales de los grupos de clase y, que directa o indirectamente, permiten reducir los niveles de acoso escolar. Entre ellas se pueden señalar:

– La formación de grupos de clase de un curso para el siguiente basados en variables socioemocionales y no exclusivamente curriculares o aleatorias.
– La utilización de estrategias de innovación pedagógicas como el aprendizaje cooperativo, en donde habitualmente se crean grupos heterogéneos.
– Los cambios habituales en los asientos de la clase (ej: semanalmente).
– La creación de grupos colchón, sobre todo en centros con varios grupos de clase por curso (línea 3,4 o 5).