La Semana del Aprendizaje Móvil 2016 de la UNESCO ha puesto de manifiesto el amplio potencial que ofrecen las tecnologías móviles para mejorar el aprendizaje. El aprendizaje móvil hace referencia a la utilización personal de dispositivos móviles, sobre todo teléfonos inteligentes, para poder acceder a contenidos digitales y aplicaciones con fines de aprendizaje. Este aprendizaje ofrece la ventaja que puede tener lugar durante el tiempo en el que se imparte la enseñanza formal (por ejemplo, durante las clases) o en entornos no formales (al realizar las tareas escolares o al participar en cursos de aprendizaje en línea). El aprendizaje móvil permite disfrutar de una experiencia de aprendizaje personalizada en cualquier momento y lugar. El aprendizaje móvil surge como alternativa no solo para repensar la inclusión de TIC de manera integral en los sistemas educativos, sino también, y de modo particular, para promover su implementación en contextos específicos como las zonas rurales, alejadas o de difícil acceso donde generalmente se localizan poblaciones en situación de pobreza y exclusión.

El aprendizaje móvil y las Oportunidades de Aprendizaje de Calidad para Todos.

El Marco de Acción para la Educación 2030, el plan acordado a nivel internacional para implementar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, pide expresamente a los países que aprovechen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para “reforzar el aprendizaje efectivo y de calidad”.

Las tecnologías móviles pueden mejorar el aprendizaje posibilitando que los jóvenes aprendan por sí mismos cómo utilizar los recursos de Internet o las aplicaciones educativas especializadas. También permiten que los estudiantes puedan acceder en línea a docentes expertos y cualificados y a cursos electrónicos de alta calidad. Tienen además el potencial de transformar los métodos de enseñanza dentro del aula, permitiendo que los estudiantes accedan directamente a la información y posibilitando que los docentes desempeñen un papel más orientador del proceso de aprendizaje. Las iniciativas de aprendizaje móvil promueven la alfabetización digital, en un contexto global en el que los conocimientos informáticos son cada vez más importantes para acceder a la información y beneficiarse de las oportunidades económicas disponibles. Los dispositivos móviles pueden también facilitar una educación de calidad a aquellas poblaciones de difícil acceso.
En pocas palabras, el aprendizaje móvil es una herramienta que va a cambiar probablemente las reglas de juego de la transformación de la educación. Ahora bien, el desarrollo potencial del aprendizaje móvil depende de que se pueda contar con una buena conexión a Internet, de equipos informáticos que puedan proporcionar un contenido educativo utilizable y dinámico, de que los menos privilegiados (que son los que posiblemente se van a beneficiar más de las oportunidades ofrecidas por el aprendizaje móvil) dispongan de equipos informáticos y conexión a Internet.

Creación de entornos propicios al aprendizaje móvil

¿Qué estrategias políticas se necesitan para garantizar que las tecnologías móviles promuevan un aprendizaje de calidad para todos?

1. Poner las necesidades educativas en primer lugar 

La prioridad número uno de las políticas educativas dirigidas a promover la utilización de tecnologías digitales debería ser los objetivos y resultados de la educación. Las políticas educativas no deberían centrarse única y exclusivamente en dar acceso a equipos tecnológicos, sino más bien en satisfacer las necesidades reales de los docentes y estudiantes, tanto en las aulas como fuera de ellas. La tecnología móvil es una herramienta más dentro de un repertorio de herramientas que puede o no ser la solución más adecuada para abordar las necesidades y desafíos concretos de la educación.

2. Utilizar estratégicamente el aprendizaje móvil 

Según el Instituto de Estadística de la UNESCO, en los países en vías de desarrollo menos del 20% de la población tiene acceso a Internet, mientras que los teléfonos móviles son usados por más del 70% de sus habitantes. Los gobiernos deben considerar esta tendencia para pensar estratégicamente en cómo aprovechar las posibilidades que ofrece el aprendizaje móvil, incluyendo cómo podría mejorar el acceso a la educación en áreas remotas, cómo podría contribuir al desarrollo de los conocimientos digitales y bajo qué condiciones podría estimular innovaciones que puedan transformar la educación. El aprendizaje móvil debería integrarse dentro de planes más amplios de mejora de la calidad de la educación.

3. Empoderar a los docentes en el marco de la cultura digital 

En la medida que crece el acceso a mayor cantidad de contenidos y herramientas con dispositivos más sencillos y económicos, se van creando nuevas prácticas culturales de las que participan gran parte de los actores escolares en su vida cotidiana. Esto abre nuevos desafíos e implicancias en el momento de pensar el vínculo pedagógico: nuevas formas de aprender y de producir conocimiento, nuevos saberes en circulación, todo lo cual impacta en la posición de docentes y de estudiantes. Las políticas educativas sobre el aprendizaje móvil tienen que fijarse como primer objetivo el empoderamiento de los docentes mediante el desarrollo de sus capacidades, conocimientos y destrezas profesionales para utilizar de manera efectiva las tecnologías móviles en la enseñanza. Sin embargo, la formación no es por sí sola suficiente. Los gobiernos deberían proporcionar a los docentes un entorno de trabajo adecuado que premie el esfuerzo real por innovar, que les dé soporte y que contribuya al desarrollo de comunidades profesionales de docentes.

4. Potenciar las inversiones existentes

Los gobiernos deberían hacer un balance de las experiencias pasadas y de las iniciativas con TIC actualmente en marcha para evitar la duplicación de esfuerzos o la repetición de errores. Siempre merecerá la pena aprovechar los materiales y herramientas existentes en el entorno, ya sea en las aulas o en los bolsillos de los estudiantes; las inversiones en aprendizaje móvil funcionan mejor cuando tienen debidamente en cuenta los recursos disponibles como, por ejemplo, las políticas BYOD (del inglés Bring Your Own Device o “Trae Tu Propio Dispositivo”).

5. Formalizar compromisos a largo plazo para garantizar conectividad de banda ancha, universalizando Internet, haciéndolo accesible, abierto y seguro para su uso con fines educativos.

De acuerdo con el Informe sobre el desarrollo mundial 2016: Dividendos Digitales del Banco Mundial más del 40 % de la población mundial tiene acceso a Internet y todos los días se suman nuevos usuarios. Asimismo, en casi 7 de cada 10 hogares ubicados en el 20 % más pobre hay un teléfono celular. En el informe se afirma también que es más probable que los hogares más pobres tengan acceso a la telefonía celular que a un inodoro o al agua potable. En este contexto, las escuelas y universidades deberían conectarse como un primer paso en el viaje hacia una conectividad universal.
En lo que respecta a la región de América Latina y el Caribe, de acuerdo con la publicación La mujer y las tecnologías de información y comunicación de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), se han logrado avances importantes en la conectividad de la población a internet en los últimos años. Si bien continúan existiendo diferencias regionales, dado que en los países del sur el porcentaje de población conectada es mayor que en los países de Centroamérica y el Caribe (más del 50% en el sur, menos del 45% en Centroamérica y el Caribe), en promedio la población conectada llega al 40%, unos 231 millones de personas. En general, las políticas se enfocan principalmente en los dispositivos que se proveen (computadores, laptops, netbooks, tablets, etc.) y prestan menos atención a Internet y su distribución en redes locales, al espacio físico y al mobiliario, así como a las condiciones de seguridad y sistemas de alimentación eléctrica. La disponibilidad de un aspecto tan básico como el suministro eléctrico adecuado en las escuelas es todavía un problema grave en varios países de la región (Cuaderno SITEAL/TIC: Infraestructura digital para educación. Avances y desafíos para Latinoamérica).

6. Promover la cooperación intersectorial 

Los gobiernos deberían promover la cooperación entre los ministerios en temas de aprendizaje móvil y, más en general, en todas las políticas dirigidas a empoderar el desarrollo digital. En el caso de la educación la cooperación intersectorial en la que participan ministerios de tecnología, comunicaciones, educación, educación superior y, en muchos casos, organismos reguladores, debería basarse en el principio de que sean los ministerios de educación quienes lleven la iniciativa. En aquellos países en donde las autoridades locales tienen competencias en materia de educación debería garantizarse también la viabilidad de la coordinación vertical.

Casos para aprender

Aunque muchos países de rentas elevadas han hecho avances en el campo del aprendizaje móvil, hay muchas más políticas y programas educativos en marcha en los países en vías de desarrollo. Las experiencias de Kenia y Costa Rica permiten profundizar en la cuestión crucial de cómo incorporar el aprendizaje móvil dentro de la formación del docente, y los casos de Honduras, Guatemala, Myanmar y Venezuela proporcionan también modelos exitosos de implementación a gran escala dentro de las escuelas. El nuevo informe del IIPE UNESCO, “Revisión comparativa de las iniciativas nacionales sobre el aprendizaje móvil en América Latina”  analiza también cuatro estudios de caso de país (ColombiaCosta RicaPerú y Uruguay) para elaborar recomendaciones para políticas sobre el aprendizaje móvil que puedan promover el aprendizaje para todos.