Por Felipe Menhem y Marcos Arthur

 

Cuando imaginábamos el futuro, solo conseguíamos pensar en la tecnología y en nuestra relación con esta. Carros voladores, robots haciendo nuestro trabajo, ¿cómo las máquinas y sistemas se comportarían y cómo nosotros nos comportaríamos con relación a los sistemas y a las máquinas?
 
 
Piensa que, en 1964, el escritor Isaac Asimov decía que “los robots aún no serán algo común o muy avanzado, pero ya estarán presentes” y “los instrumentos electrónicos continuarán creándose para librar a los humanos de trabajos aburridos”. No sabemos cuál era la regla de Asimov, pero podemos decir, con algún margen de seguridad, que los robots son algo bastante común y, por qué no, están avanzados.
 
 
Esta relación con la tecnología ha hecho que las escuelas corrieran para poner en sus currículums asignaturas como “lenguaje de programación” y “computación”. De pronto, todos nosotros nos hemos visto obligados a aprender estas habilidades para mantener nuestros empleos o, en el peor de los casos, tener un empleo en el futuro.
 
 
Pero, si todo el mundo se está educando en las habilidades “duras” y si las máquinas van a tomar todos nuestros empleos, ¿cuáles serán las características necesarias de las personas de ahora en adelante? La respuesta está en las habilidades sociales y comportamentales, las soft skills.
 
 
La enseñanza y el desarrollo de estas habilidades ha sido uno de los ejes centrales de discusión de las   conferencias, que ocurrieron en Austin (EUA), en la última edición (2018) del SXSW y del SXSW EDU.     La discusión partió de algunas premisas: la recalificación de la creatividad; la importancia de “fallar rápido” y asimilar esta falla; y, por último, el desarrollo de algunas habilidades fundamentales: el pensamiento crítico, el trabajo en equipo y la resolución de problemas de forma creativa.
 
 
La recalificación de la creatividad
 
 
El concepto de creatividad – y el de personas creativas – se está reviendo. Si antes la creatividad era un don para personas seleccionadas, ahora se está conceptuando como una habilidad que es de todo el mundo. Además, la creatividad puede dividirse en dos grupos: el radical y el incremental.
 
 
La creatividad radical es la faz “popular” de la habilidad. Es aquella en la cual colocamos a artistas y a personas innovadoras con sus creaciones y formas de ver el mundo.
 
 
La creatividad incremental puede ser menos llamativa, pero es la forma con la cual la gran mayoría de los proyectos debe continuar para prosperar. Y esta forma viene de la experiencia, de la tentativa y el error, de la observación.
 
O sea, si se estimula constantemente, la creatividad va a aparecer y será útil no solo en el desarrollo del alumno, sino en su vida personal y profesional, desde una agencia de publicidad hasta una empresa de ingeniería, pasando por el plano de una fábrica.
 
 
Sin problemas, se puede fracasar y perder
 
 
El exceso de protección y el exceso de expectativas pueden ser crueles con el proceso de aprendizaje y con la autoestima de las personas. En Padres Sobreprotectores, Hijos Tontos, la autora Jessica Lahey discute la influencia de las expectativas de los padres en las notas (y en el aprendizaje) de sus hijos. Según Lahey, que también es profesora, al 20% de sus alumnos los recompensan financieramente los padres cuando sacan buenas notas, y el 90% creen que los aman más cuando traen buenas notas.
 
 
El punto aquí es la sobreprotección y el miedo a que los hijos fallen. Cuando los padres intentan quitarles la falla y la frustración en la vida a sus hijos, acaban criando niños incompetentes, incapaces, sin confianza y muy dependientes. Por consiguiente, no están preparados para el mundo real, en el cual estamos propensos a fallar más y en el que tenemos más cosas en juego.
 
 
Las habilidades del futuro
 
 
Pensamiento crítico
 
 
De manera rápida, el pensamiento crítico es solamente el procesamiento deliberado y sistemático de informaciones para que podamos tomar las mejores decisiones y, en general, entender mejor las cosas. Estas informaciones pueden venir de varias fuentes: periódicos, películas, revistas, conversaciones y, claro, a través de nuestra propia experiencia de vida.
 
 
Considerando esto, en vez de reaccionar sin pensar a lo que vemos, oímos y discutimos, utilizando el pensamiento crítico, podemos tomar un tiempo para analizar el problema.
 
 
El pensamiento crítico se vuelve una habilidad útil en diversas situaciones. Ya sea en nuevas formas de solucionar problemas y analizar situaciones en el ambiente de trabajo/escolar/social o en dar recursos para analizar las informaciones que recibimos diariamente.
 
 
Resolución de Problemas de forma creativa
 
 
La Resolución de Problemas de forma creativa consiste en el proceso de redefinir los problemas y oportunidades, traer respuestas y soluciones innovadoras y tomar acción. Es un conjunto de otras habilidades como:
Aprendizaje por medio del éxito y del error. Trabajar con diferentes equipos.
Aprender de manera independiente. Aceptar desafíos y correr riesgos.
Procesar e investigar.
Pensamiento innovador.
Persistencia, tesón y espíritu emprendedor.
 
 
Hay una correlación entre aprender esta habilidad y el éxito en el ambiente de trabajo. Según una encuesta de la empresa Adobe en los Estados Unidos, el 92% de los educadores y el 89% de los legisladores dicen que los estudiantes que se destacan en la resolución creativa de problemas tendrán más oportunidades de trabajos con buenos salarios en el futuro.
 
 
Una de las formas de desarrollar la resolución de problemas de manera creativa (y también el trabajo en equipo) es promover trabajos en grupo y talleres, lo cual nos lleva a la última habilidad.
 
Trabajar en Equipo
 
Uno de los mayores triunfos de la escuela es posibilitar la socialización. Los alumnos interactúan diariamente con diferentes historias de vidas, aspiraciones, cualidades, defectos y formas de ver el    mundo. Los trabajos en grupo en el aula permiten que estas diferencias se entiendan y que aprendas con estas.
 
 
*Artículo publicado durante el SXSW EDU, que tuvo lugar en marzo de 2019, en Austin.